miércoles, 6 de junio de 2012

Margarita

Margarita está linda la mar, 
y el viento, 
lleva esencia sutil de azahar; 
yo siento 
en el alma una alondra cantar; 
tu acento: 
Margarita, te voy a contar 
un cuento: 

Esto era un rey que tenía 
un palacio de diamantes, 
una tienda hecha de día 
y un rebaño de elefantes, 
un kiosko de malaquita, 
un gran manto de tisú, 
y una gentil princesita, 
tan bonita, 
Margarita, 
tan bonita, como tú. 

Una tarde, la princesa 
vio una estrella aparecer; 
la princesa era traviesa 
y la quiso ir a coger. 

La quería para hacerla 
decorar un prendedor, 
con un verso y una perla 
y una pluma y una flor. 

Las princesas primorosas 
se parecen mucho a ti: 
cortan lirios, cortan rosas, 
cortan astros. Son así. 

Pues se fue la niña bella, 
bajo el cielo y sobre el mar, 
a cortar la blanca estrella 
que la hacía suspirar. 

Y siguió camino arriba, 
por la luna y más allá; 
más lo malo es que ella iba 
sin permiso de papá. 

Cuando estuvo ya de vuelta 
de los parques del Señor, 
se miraba toda envuelta 
en un dulce resplandor. 

Y el rey dijo: «¿Qué te has hecho? 
te he buscado y no te hallé; 
y ¿qué tienes en el pecho 
que encendido se te ve?». 

La princesa no mentía. 
Y así, dijo la verdad: 
«Fui a cortar la estrella mía 
a la azul inmensidad». 

Y el rey clama: «¿No te he dicho 
que el azul no hay que cortar?. 
¡Qué locura!, ¡Qué capricho!... 
El Señor se va a enojar». 

Y ella dice: «No hubo intento; 
yo me fui no sé por qué. 
Por las olas por el viento 
fui a la estrella y la corté». 

Y el papá dice enojado: 
«Un castigo has de tener: 
vuelve al cielo y lo robado 
vas ahora a devolver». 

La princesa se entristece 
por su dulce flor de luz, 
cuando entonces aparece 
sonriendo el Buen Jesús. 

Y así dice: «En mis campiñas 
esa rosa le ofrecí; 
son mis flores de las niñas 
que al soñar piensan en mí». 

Viste el rey pompas brillantes, 
y luego hace desfilar 
cuatrocientos elefantes 
a la orilla de la mar. 

La princesita está bella, 
pues ya tiene el prendedor 
en que lucen, con la estrella, 
verso, perla, pluma y flor. 

Margarita, está linda la mar, 
y el viento 
lleva esencia sutil de azahar: 
tu aliento. 

Ya que lejos de mí vas a estar, 
guarda, niña, un gentil pensamiento 
al que un día te quiso contar 
un cuento.

Este poema es muy especial para mi, porque mi Abuela acostumbraba a contármelo cuando era muy pequeña, Fue escrito por:
Darío Rubén:
Nació en Metapa, Nicaragua, que hoy lleva el nombre de Ciudad Darío, el 18 de enero de 1867 y  falleció en León (Nicaragua), el 6 de febrero de 1916. Viajó por Europa y América, representando a su país, como cónsul y embajador. Para ver mas poemas de Darío Rubén haga click aqui

Te Contare la Historia


Te contaré la historia del bergantín sombrío
que echó un día las anclas en la quietud de un puerto,
para ser en la turbia resaca del hastío,
el ataúd flotante de su pasado muerto.

Allí evocaba el luto de la insignia pirata
y las tripulaciones con su bárbaro coro,
en las fosforescencias de las noches de plata
y en el deslumbramiento de las tardes de oro.

Allí, en largos letargos bajo las nubes lentas,
entre un enloquecido revuelo de gaviotas,
adoraban el soplo brutal de las tormentas,
en sus podridos pliegues, las pobres velas rotas.

Abajo, en la sentina, mortecinos fanales,
moscas y telarañas y barriles flotando,
arriba en la cubierta, náufragos espectrales
agitando los puños hacia el puente de mando.

Ah, las islas del trópico, los dulces archipiélagos
para siempre en los mapas de la mala fortuna,
y un buque torvamente rondando los murciélagos
mientras las mariposas vuelan hacia la luna.

Viejo barco que supo que el confín no es redondo
en las noches siniestras y en las albas felices,
con las anclas hundidas más y más en el fondo
como si de las anclas le nacieran raíces.

Mástiles carcomidos donde las golondrinas
reposan el otoño, como un último ultraje;
timón con verdes costras de lepras submarinas
y brújula sin norte para morir un viaje.

Vientos del sur, o lluvias o locas primaveras,
que poco importa todo para los barcos viejos;
pero un escalofrío crujía en sus maderas
al zarpar otras naves y al perderse a lo lejos.

Allí, escuchando el himno de las resacas gordas,
vaivén de espumas negras que nunca finaliza,
se hubiera dicho un barco cargado hasta las bordas
con un gran contrabando funeral de ceniza.

Y allí estaba, en el puerto, con su largo letargo,
de proa hacia el olvido, muriendo hacia el poniente.
Y, sin embargo un día...Ah, un día, sin embargo,
Soplo un viento de rosas, maravillosamente.

Era el sagrado soplo del amor que transfigura
los seres y las cosas en el tiempo sin fín
y le dió un casco nuevo con nueva arboladura
y nueve velas blancas al viejo bergantín.

Y así fue que en la gloria de una alegre mañana,
con la proa hacia el sueño y el timón al azar,
esta vez bajo el mando de gentíl capitana,
el bergantín sombrío se echó de nuevo al mar.

Y así acaba este cuento que es mas tuyo que mío,
tu, que escuchas mi cuento convertido en canción;
tu, gentil capitana del bergantín sombrío,
del bergantín sombrío que era mi corazón.


José Ángel Buesa:
Poeta cubano nacido en Cienfuegos en 1910 y fallecido en el exilio, en Santo Domingo en 1982.
Publicó su primer libro de poesías a los 22 años de edad y continuó con una producción constante que se difundió
ampliamente por todos los países de habla hispana. Entre sus libros más conocidos, se encuentran: La Fuga de las Horas,
Oasis, y Poeta Enamorado.Para ver mas poemas de José Ángel Buesa haga click aqui

Cuando yo vine a este mundo


Cuando yo vine a este mundo, 
Nadie me estaba esperando; 
Así mi dolor profundo 
Se me alivia caminando, 
Pues cuando vine a este mundo, 
Te digo, 
Nadie me estaba esperando.
Miro a los hombres nacer, 
Miro a los hombres pasar; 
Hay que andar, 
Hay que mirar para ver, 
Hay que andar.
Otros lloran, yo me río, 
Porque la risa es salud: 
Lanza de mi poderío, 
Coraza de mi virtud. 
Otros lloran, yo me río, 
Porque la risa es salud. 
Camino sobre mis pies, 
Sin muletas ni bastón, 
Y mi voz entera es 
La voz entera del sol. 
Camino sobre mis pies, 
Sin muletas ni bastón. 
Con el alma en carne viva, 
Abajo, sueño y trabajo; 
Ya estará el de abajo arriba, 
Cuando el de arriba esté abajo. 
Con el alma en carne viva, 
Abajo, sueño y trabajo.
Hay gentes que no me quieren, 
Porque muy humilde soy; 
Ya verán cómo se mueren, 
Y que hasta a su entierro voy, 
Con eso y que no me quieren 
Porque muy humilde soy. 
Miro a los hombres nacer, 
Miro a los hombres pasar; 
Hay que andar, 
Hay que vivir para ver, 
Hay que andar. 
Cuando yo vine a este mundo, 
Te digo, 
Nadie me estaba esperando; 
Así mi dolor profundo, 
Te digo, 
Se me alivia caminando, 
Te digo, 
Pues cuando vine a este mundo, 
Te digo, 
¡Nadie me estaba esperando! 



Nicolás Guillén: 
Nace en Camagüey, Cuba, el 10 de julio de 1902 y muere en La Habana, Cuba de 87 años el 16 de julio de 19889. Fue un poeta, periodista y activista político cubano.
En La Habana es cuando se intensifican sus intereses literarios. En esa época conoce en La Habana al gran poeta negro norteamericano Langston Hughes, cuya amistad e influencia serían sumamente importantes para Guillén. Alguna de sus obras: Negro Bembón, Poemas de transición (1927-1931), Cerebro y corazón (1928), Motivos de son (1930), Portugal (1937), El son entero (1947), El soldado Miguel Paz y el sargento José Inés, Elegías (1948-1958), La paloma de vuelo popular (1958), Tengo (1964), En algún sitio de la primavera (1966), El gran zoológico (1967).Para ver más Poemas de Nicolás Guillen haga click aqui


En Paz






Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida, 
porque nunca me diste ni esperanza fallida, 
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida; 


porque veo al final de mi rudo camino 
que yo fui el arquitecto de mi propio destino; 


que si extraje la miel o la hiel de las cosas, 
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas: 
cuando planté rosales, coseché siempre rosas. 


...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno: 
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno! 


Hallé sin duda largas noches de mis penas; 
mas no me prometiste tú sólo noches buenas; 
y en cambio tuve algunas santamente serenas... 


Amé, fui amado, el sol acarició mi faz. 
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!


Autor del poema: amado Nervo

Nació en Tepic,
pequeña ciudad de la costa del Pacífico, el 27 de agosto de 1870. 

 descendiente de una vieja familia española que se estableció en San Blas a principios del siglo pasado. Hizo su instrucción primaria en las modestas escuelas de mi ciudad natal. y llego a ser un gran poeta, algunos de sus poemas mas importantes: 

El Exodo y Las Flores del Camino

Semejante al rey

Esta Paz Anodina





A menudo me observo
y aprecio en mí tu falta,
un vacío que borra mi relieve,
que pacta con los días esta paz anodina.


Entonces, nada pienso, nada sé.
Te llamo alma, con un cuidado extremo.
y escojo esta palabra para hacerte presente,
para magnificar tu ausencia entre las cosas
que han brillado en el centro de otras cosas menores
y me ofrecen ahora su palidez, la cera
derrotada de lo que tuvo vida.


Son las horas sin luz,
los días sin asombro ni memoria,
tiempo impávido, cuando
las únicas noticias de mí son estos pobres
mensajes de mi cuerpo,
el que todo lo ignora,
ese tibio volumen que avanza y parpadea
cargado con la necia metafísica
de su respiración.


Autor del poema: Antonio Cabrera

Poeta español nacido en Medina Sidonia, Cádiz, en 1958.
Reside actualmente en La Vall d´Uixó, provincia de Castellón, donde ejerce como profesor de Filosofía.

Es autor de una bella colección de Haikus de tema ornitológico, y responsable de las versiones castellanas de los 
volúmenes Poesía y ontología, de Gianni Vattimo  y Los pájaros amigos, de Josep Maria de Sagarra. 





Píntame Angelitos Negros

¡Ah mundo! La Negra Juana,
¡la mano que le pasó!
Se le murió su negrito,
sí señor.


—Ay, compadrito del alma,
¡tan sano que estaba el negro!
Yo no le acataba el pliegue,
yo no le acataba el hueso;
como yo me enflaquecía,
lo medía con mi cuerpo,
se me iba poniendo flaco
como yo me iba poniendo.
Se me murió mi negrito;
Dios lo tendrá dispuesto;
ya lo tendrá colocao
como angelito del Cielo.


—Desengáñese, comadre,
que no hay angelitos negros.
Pintor de santos de alcoba,
pintor sin tierra en el pecho,
que cuando pintas tus santos
no te acuerdas de tu pueblo,
que cuando pintas tus Vírgenes
pintas angelitos bellos,
pero nunca te acordaste
de pintar un ángel negro.


Pintor nacido en mi tierra,
con el pincel extranjero,
pintor que sigues el rumbo
de tantos pintores viejos,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.


No hay pintor que pintara
angelitos de mi pueblo.
Yo quiero angelitos blancos
con angelitos morenos.
Ángel de buena familia
no basta para mi cielo.


Si queda un pintor de santos,
si queda un pintor de cielos,
que haga el cielo de mi tierra,
con los tonos de mi pueblo,
con su ángel de perla fina,
con su ángel de medio pelo,
con sus ángeles catires,
con sus ángeles morenos,
con sus angelitos blancos,
con sus angelitos indios,
con sus angelitos negros,
que vayan comiendo mango
por las barriadas del cielo.


Si al cielo voy algún día,
tengo que hallarte en el cielo,
angelitico del diablo,
serafín cucurusero.


Si sabes pintar tu tierra,
así has de pintar tu cielo,
con su sol que tuesta blancos,
con su sol que suda negros,
porque para eso lo tienes
calientito y de los buenos.
Aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.


No hay una iglesia de rumbo,
no hay una iglesia de pueblo,
donde hayan dejado entrar
al cuadro angelitos negros.
Y entonces, ¿adónde van,
angelitos de mi pueblo,
zamuritos de Guaribe,
torditos de Barlovento?


Pintor que pintas tu tierra,
si quieres pintar tu cielo,
cuando pintas angelitos
acuérdate de tu pueblo
y al lado del ángel rubio
y junto al ángel trigueño,
aunque la Virgen sea blanca,
píntame angelitos negros.




Andrés Eloy Blanco:

Nace en Cumaná, Venezuela, el 6 de agosto de 1896 y muere en México, D.F. el 21 de mayo de 1955. Fue un abogado, escritor, humorista, poeta y político Venezolano.
Andrés Eloy Blanco, se destacó mas en su carrera politica que en la literaria, sin embargo, escribio poemas bastantes poemas reconocidos como lo es "Pintame Angelitos Negros" . Muchos hispanoamericanos consideran que este poema de Andrés Eloy, es un himno en contra de la discriminación racial. El poema fue publicado en vida de su autor y fue incluido también en una recopilación póstuma (1959) titulada La Juanbimbada, que recoge muchas poesías dispersas de distintas épocas de su vida. Para ver más Poemas de Andrés Eloy Blanco haga click aqui

martes, 5 de junio de 2012

Cuando sea mi vida




Cuando sea mi vida,
toda clara y ligera
como un buen río
que corre alegremente
a la mar,
a la mar ignota
que espera
llena de sol y de canción.
Y cuando brote en mi
corazón la primavera
serás tú, vida mía,
la inspiración
de mi nuevo poema.
Una canción de paz y amor
al ritmo de la sangre
que corre por las venas.
Una canción de amor y paz.
Tan solo de dulces cosas y palabras.
Mientras,
mientras, guarda la llave de oro
de mis versos
entre tus joyas.
Guardala y espera.







Autor: Antonio Machado

Nació en Sevilla 1875 y murió en Collioure 1939,
Fue Poeta español. Aunque influido por el modernismo y el simbolismo,
Hijo del folclorista Antonio Machado y Álvarez y hermano menor del también poeta Manuel Machado, 
En 1907 obtuvo la cátedra de francés en el instituto de Soria, obtuvo un 
Doctorado en filosofía y letras (1918), desempeñó su cátedra en Segovia y en 1928 fue elegido miembro de la Real Academia Española.Sus primeros poemas se publicaron en ElectraHelios y otras revistas modernistas, movimiento con el que Machado se sentía identificado cuando comenzó su labor literaria.